top of page
Buscar

¿Protección o sobreprotección?


Cuidar de nuestros hijos implica un sentido de responsabilidad sobre las acciones, actividades y desarrollo del menor, muy bien, es parte de nuestra responsabilidad como padres, pero ¿hasta dónde llega esa responsabilidad? ¿Lo estoy sobreprotegiendo? ¿Si no lo cuido soy irresponsable o un mal padre?


Por supuesto, son muchas las dudas que te pueden surgir ahora mismo, para resolverlas conozcamos que es la sobreprotección. Cuando nos referimos a sobreprotección estamos hablando de acciones y actitudes que tienen como énfasis el miedo de los padres y que no permiten que el menor sea capaz de aprender por su propia cuenta. Un padre sobreprotector es aquel que por temor a que le pase “algo” al niño “no suelta la cuerda” y no se ajusta a las necesidades del niño, más bien a las que él como padre quiere para el niño.


El resultado de esta sobreprotección es un desarrollo débil y mínimo de la autonomía del niño o niña, pues dificulta que el niño aprenda por su cuenta, le limita (incluso acostumbra) la falta de decisiones - por sencillas o mínimas que estas sean.


Una característica de los padres sobreprotectores es que tienden a hacer todo por el niño, y si incluso pensar en hasta como debe vestirse y con quien relacionarse, lo cual se confunde mucho con responsabilidades o protección al niño como padres; la protección implica brindar todas las herramientas necesarias para propiciar el ambiente seguro, estable y educativo del menor (incluye la protección material, física y emocional) sin menoscabar la autonomía del menor. El adulto no conecta con las necesidades del niño porque proyecta sus miedos sobre su hijo, creyendo que le protege al niño, pero en realidad se está protegiendo él mismo. Por ejemplo, cuando un familiar o amigo cercano muere, estos padres tienden a sobreproteger a sus hijos porque piensan que no serán capaces de elaborar el duelo o que les afectará mucho.


Es muy importante reconocer que este estilo de comportamiento y crianza parental sobreprotector trae consigo consecuencias importantes para los menores, parte de la lista de consecuencias negativas radica en: baja autoestima, pobre limitada de la responsabilidad, ausencia de pensamiento crítico, dificultades en la gestión de su emociones y del ambiente social, tendencia alta a la dependencia, ansiedad, miedo, falta de confianza en sus capacidades, baja tolerancia a la frustración y tendencia a percibir a los demás y el mundo como un lugar peligroso que no conviene explorar.


Como padres debemos fomentar la autonomía y autorresponsabilidad del menor tomando en cuenta sus necesidades e intereses, por supuesto, como padres somos responsables de su crianza la cual debe proveer todas las herramientas y materiales para su protección física, ambiente seguro y comodidades necesarias para un desarrollo físico y emocional adecuado, permitiendo que el menor aprenda de él mismo y su ambiente cercano, reconozca los errores como fuentes de aprendizaje y desarrolle sus propias estrategias para su interacción con el mundo que le rodea.

159 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comments


bottom of page